Lentamente abro los ojos, un cúmulo de penumbras se proyectan en el techo y en las paredes a causa de la tímida luz que se cuela por los agujeritos de la persiana. Observo los objetos en las estanterías, los dibujos en las paredes, siguiendo con la mirada el camino de hojitas verdes hasta verte a mi lado, tumbada. Y empiezo un viaje marcha atrás… y esta vez no son recuerdos inventados, son de verdad. Te recuerdo ayer rodeándonos con los brazos en el sofá mirando tu televisión de bolsillo, acurrucados sin dejarnos de acariciar durante todo el día. Y la noche anterior, compartiendo unas copas, hablándonos de lo que hasta no hacía mucho era ese juego incierto de miradas y dudas. Y esos parajes por los que tanto rato caminamos y disfrutamos. Ese pueblecito encantado y encantador y ese riachuelo que nos cantó durante toda la noche… y la luna que nos visitó de madrugada y que entró por la ventana para que te pudiera ver mejor. Mi cajita mágica esta desbordada… tendré que conseguir un baúl mágico. Me miro las manos y pienso que con estos dedos estoy acariciando el cielo.
Me gustas…
Me gustan las paredes amarillas de tu casita de hadas. Me gusta tu sofá, me gusta tu cama y la vista de tu terraza. Me gustas despeinada por la mañana. Me gustas con los ojitos cerraditos tapadita dentro de la cama. Me gustan tus manos, me gusta tu espalda. Me gusta la curva de tus cejas, tus largas pestañas. Me gustan tus ojos ,me gusta tu nariz, me gustan tus labios, tu dulce cara. Me gusta besar tus hombros, tu cuello, besar tu nuca y con mis labios apretarte las orejas. Me gustan tus largas piernas y tus irresistibles nalgas. Me gusta tu pelo suelto y tus brazos al descubierto. Me gusta tu torso, tus suaves pechos y el pircing de tu ombligo. Me gusta abrazarte por detrás, me gusta q me rodees el cuello y que apoyes tu cabeza en mi pecho. Me gusta acariciar suave tu barriga y deslizarme por el valle que protegen tus preciosas caderas. Me gustas cuando cocinas y me gustas cuando duermes. Me gustas cuando bailas y me gustas cuando cantas. Me gustas cuando haces, me gustas cuando callas, cuando hablas y sobretodo cuando ríes. Me gusta lo q piensas, lo q escuchas, me gusta como eres.
Me gusta que me gustes…
¿Por qué coño de pronto todas las canciones hablan de ti?
Me has enseñado tu parte más oscura y aún así me enloqueces. ¿qué se supone que tengo que hacer?
No pretendo que intentes nada, simplemente no te estoy pidiendo nada, así de fácil. Tu eres. Con eso me basta.
Se ha entablado una guerra entre mi cabeza y tu pared, dudo que me canse de dar cabezazos… a ver cuanto aguanta tu pared.
Ese juego que tan difícil me resulta, que tanto se me resiste. Juego difícilmente argumentable, un juego idiota para idiotas. Y por eso nos ponemos hasta el culo de alcohol para catalizar la idiotez y así de ese modo todo nos resulte más sensato y cuerdo. Lo más triste es que funciona, lo de verlo más cuerdo me refiero… el juego se me sigue dando igual de mal. Pero sabes una cosa? que no me importa demasiado.
Es en soledad y en silencio cuando veo nacer desde la tranquilidad y la nostalgia las palabras que un día quisiera contarte. Cuando veo como poco a poco se me aparecen todas esas palabras que tan mal se me dan… A veces cuando te miro a los ojos se me pasan por la cabeza tantísimas cosas q querrían ser contadas… pero es cuando me doy cuenta q son palabras q sobran, que no hacen falta… y se quedan en un rincón adormecidas para dejar paso a una necesidad irremediable de acariciarte, de tocarte, de notarte.
¿Sabes lo q me da rabia y me asusta a la vez? Q a su manera, de un modo distinto, con otras palabras.. una vez me dijeron todo esto. Y me sentí culpable al sentir indiferencia. Y ahora me siento culpable de que sientas indiferencia… no hay remedio.
